Muchos en su infancia (si, les estoy diciendo viejos), apreciaron el ancenstral arte de, al finalizar la escuela, irse a la tienda más cercana que contaba con algún juego de maquinitas y gastar todo su domingo para jugar durante horas. Bueno, esa tradición ha perdurado por los tiempos y los”jueguitos de maquinitas” siguen en pie. Pero últimamente en mis diversas lecturas de noticias de videojuegos en diarios de la república, he encontrado un principal problema que concierne a este tipo de entretenimiento, un problema legal y educativo.
Resulta, por ejemplo, que los padres de familia y maestros las han catalogado como distractores hacia los alumnos, puesto que en vez de que un niño se preocupe por estudiar, se preocupa más por salir a jugar y gastarse su dinero, incluso dinero destinado para sus estudios y materiales escolares, en dichas maquinitas. Mientras que se quejan de que las autoridades no muestran el interés necesario de regularlos.
Para los minicasinos lo entiendo, es ilegal. Pero vamos, las maquinitas están en tienditas fuera del hogar. ¿Que no pueden mantener a sus hijos dentro de sus casas hasta que terminen la tarea? ¿Si el hijo se gasta el dinero de sus materiales en maquinitas, en primer lugar, porqué no los compran los padres? Esto es tarea de todos, no solo de pedir que decomisen las maquinitas.
[Fuente: Diario de Yucatán]